¿Cerrar 'cicatrices invisibles'?: Metro de Madrid busca prevenir la 'herida psicosocial' en su personal maquinista con un nuevo protocolo [LARPSICO]

Andalucía, 07/04/2026
Un maquinista de Metro de Madrid conduce un convoy qye está entrando en una estación

La exposición a eventos traumáticos en el ámbito ferroviario tiene efectos sobre la salud mental de los maquinistas

El impacto psicológico asociado a la conducción ferroviaria no es un fenómeno nuevo. Desde hace tiempo se difunden los estudios en torno al síndrome del estrés postraumático del personal maquinista ferroviario. No obstante, ha permanecido históricamente poco visibilizado social y laboralmente y, en muchos casos, incluso silenciado. A lo largo del tiempo, distintos accidentes de gran magnitud han dejado huellas profundas no solo en las víctimas directas y sus familias, sino también en las personas profesionales que se encargan de operar y gestionar los sistemas ferroviarios.

Un ejemplo significativo fue el accidente ocurrido en el metro de  Valencia en el año 2006, causando la muerte de 43 personas o el reciente accidente, esta vez de un tren en Adamuz, con un balance aún más devastador de 46 fallecidos. En ambos casos, más allá del enorme daño humano físico y emocional en las víctimas, se gestan al tiempo consecuencias psicológicas crónicas en maquinistas, personal técnico y servicios de emergencia, personas obligadas a intervenir en situaciones de máximo estrés y crudeza.

No obstante, el trauma psíquico no se limita a los grandes accidentes; los atropellos e incidentes en entornos urbanos constituyen una fuente de estrés recurrente y devastadora. Ejemplo de ello fue la tragedia ocurrida en el metro de Madrid en marzo de 2024, donde un joven de 19 años falleció tras caer por el hueco entre coche y andén. De igual manera, a inicios de 2025 se produjo un arrollamiento accidental en las cercanías de Sol, también en Madrid, que reavivó la preocupación por la seguridad en entornos ferroviarios. Más allá de los accidentes fortuitos, la realidad de los suicidios tirándose a las vías del tren, supone carga psicológica insoportable.

En definitiva, la recurrencia de estos acontecimientos evidencia que el impacto psicológico en el sector ferroviario (estrés postraumático) es un desafío complejo que supera la mera seguridad técnica. En esta línea, se trata de una cuestión que entrelaza factores humanos y organizativos por lo que, resulta imperativo fortalecer estrategias de prevención y protocolos de apoyo psicológico que garanticen una atención integral para todos aquellos que conviven con las consecuencias de la siniestralidad de las vías.

Metro de Madrid y la evaluación psicológica a sus maquinistas: ¿Prevención organizacional o examen individual?

Es por ello que, la empresa pública Metro de Madrid ha puesto en marcha una iniciativa pionera en España al impulsar un sistema de evaluaciones psicológicas periódicas para sus maquinistas. A través de la licitación de un contrato específico, la empresa prevé realizar hasta 2.300 evaluaciones anuales, dirigidas no solo a las personas conductoras en activo, sino también a otras personas trabajadoras implicadas en la circulación de trenes. El objetivo principal de estas evaluaciones es la “capacitación psicológica” de profesionales, es decir, comprobar que se hallan en condiciones emocionales adecuadas para un trabajo de alta responsabilidad y detectar posibles problemas antes de que afecten al desempeño laboral o a la seguridad del servicio.

Uno de los conceptos claves que explica esta iniciativa es el llamado 'fantasma del accidente', que consiste en una sensación de amenaza constante que acompaña a muchos maquinistas, incluso a aquellos que nunca han vivido un atropello. La posibilidad de que ocurra un incidente en cualquier momento genera una carga psicológica que puede afectar a la concentración, la toma de decisiones y el bienestar general de la persona trabajadora. De hecho, esta medida responde a una realidad que el propio sector reconoce: el impacto de los accidentes no se limita al momento del suceso, sino que puede prolongarse en el tiempo.

Ahora bien, un punto crítico en esta nueva estrategia es la distinción entre la gestión de riesgos psicosociales y la capacitación psicológica individual. Mientras que lo primero implicaría analizar cómo la organización del trabajo, los turnos o la cultura empresarial afectan a la persona empleada, el Metro de Madrid, se ha decantado por lo segundo. Lo que realmente se está ejecutando son pruebas de capacitación técnica y psicológica a la persona maquinista; es decir, un examen de su fortaleza mental para resistir a las condiciones del puesto, más que un programa de reforma de los factores organizacionales que podrían estar dañando el entorno laboral.

En consecuencia, este enfoque, una vez más, como venimos evidenciando en diferentes casos en este lugar, genera, no sin razón, críticas por su marcado carácter psiquiátrico que pone el acento individual. La empresa prioriza la selección (¿y el descarte?) de las personas basándose en su resistencia al estrés, frente a un enfoque organizacional que revisaría las causas estructurales del desgaste. Por tanto, aunque la evaluación de la salud mental de los/as maquinistas es una medida necesaria y altamente demandada para romper el estigma del silencio en el suburbano, esta corre el riesgo de ser incompleta si se centra el foco exclusivamente en la persona trabajadora y la empresa se desliza hacia una suerte de “darwinismo psicológico”, buscando a humanos capaces de resistir a la deshumanización. 

Al final, ninguna 'armadura' psicológica por muy sólida que sea es invulnerable, si el entorno que la rodea se mantiene inalterable y lesivo. El reciente drama de Adamuz así lo evidenciaría, en la medida en que este tipo de accidentes no parecen del todo evitables, al margen de la trágica coincidencia del cruce de dos trenes en el descarrilamiento, de ahí la demanda de mayores medidas preventivas de carácter estructural. Las propias demandas de los sindicatos de mejoras confirman esta dimensión organizacional y gestora, sin que todo se haga depender de la capacitación psicológica del personal.

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